Organización
de ayuda a niños con problemas en países en vías de desarrollo o en zonas
desfavorecidas.
NOTICIA:
El
Congreso aprueba un fondo de pensiones para los hijos de padres
divorciados
También se posibilita que el juez pueda decidir,
de forma excepcional, la custodia compartida de los menores sin acuerdo
entre los cónyuges. El proyecto de reforma
de la ley del divorcio incluirá un fondo de garantía de pago de
alimentos a los hijos menores de edad y la posibilidad de que el juez,
"con carácter excepcional", dicte la custodia compartida sin
acuerdo entre los cónyuges, explicaron hoy miembros de la Ponencia
encargada del estudio de esta iniciativa.
Además el PSOE ofreció elaborar en el plazo de un
año una ley de mediación en todos los ámbitos (familiar, laboral,
comercial...), tras la presentación de enmiendas por parte de todos los
grupos para que el proyecto recogiera la mediación en el proceso de
separación y divorcio, informó la diputada de Izquierda Verde, Isaura
Navarro.
Dentro del texto de reforma de la ley, a la que se
han presentado setenta enmiendas y cuyo fin es agilizar el divorcio, se
estudiarán "los preceptos en los que pueda ser introducida una
referencia expresa a la existencia de la mediación familiar y a que se
puede acudir a ella", añadió Navarro.
El dictamen de la iniciativa del Gobierno, que se
debatirá en Comisión el próximo día 6 de abril, también recoge la
petición de todos los grupos a crear un fondo de garantía de pensiones,
al que ya se comprometió el PSOE durante la tramitación parlamentaria de
la ley integral de lucha contra la violencia de género.
La enmienda aceptada hoy en Ponencia fue la
presentada por CiU, una formación que pide este Fondo desde hace una década,
y donde se indica que el Estado garantizará el pago de alimentos
reconocidos e impagados a favor de los hijos menores en convenio
judicialmente aprobado o en resolución judicial, "a través de una
legislación específica que concretará el sistema de cobertura en dichos
supuestos". Otra enmienda asumida por los grupos, explicó el
diputado socialista Julio Villarrubia, pretende que los hijos menores no
tengan que acudir obligatoriamente a los procesos judiciales, con el fin
de evitarles ese mal trago.
Custodia compartida
Sobre la custodia compartida, Villarrubia dijo que
se modifica el propio proyecto del Gobierno en el sentido de mantener como
criterio general "que será posible cuando haya mutuo acuerdo de los
cónyuges, y abrimos una pequeña puerta, con carácter excepcional, de
que el juez pueda acordarla aunque no exista" acuerdo inicial.
Para ello, además de cumplir con "todas las
prevenciones del texto", será necesario un informe favorable del
ministerio fiscal y y que el juez fundamente y motive "que solo de
esa manera queda protegido el interés superior del menor".
Por otro lado, la ponente y diputada popular Carmen
Malón señaló que su grupo mantendrá las enmiendas relativas a la
necesidad de establecer la figura de la mediación familiar, y señaló
que la única enmienda del PP aceptada ha sido la del Fondo de Garantía
de Pensiones. Subrayó asimismo que su grupo es partidario de que la
custodia compartida sólo exista en caso de mutuo acuerdo.
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El hospital infantil: algo más que un centro sanitario
Dr. José
Ignacio de Arana Amurrio. Profesor de Pediatría. Facultad de Medicina de la
Universidad Complutense de Madrid
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Un hospital infantil no se
parece a ningún otro. La diferencia la marcan los pacientes que reciben
asistencia en él. Los niños son individuos que padecen enfermedades similares
a las de un adulto y otras peculiares de su etapa biológica de crecimiento y
desarrollo. Pero, sobre todo, los niños tienen unas necesidades de atención y
cuidados que sobrepasan con mucho a las de una mera asistencia sanitaria por
excelente que ésta sea. Tengamos además en cuenta que cada día se valoran más,
tanto por los pacientes como por las instituciones sanitarias, los aspectos que
podríamos englobar en el término de "hostelería hospitalaria";
todos aquellos que procuran hacer más cómoda y agradable la estancia del
enfermo, menos traumática la obligada separación de su medio habitual de vida
y de su entorno familiar impuesta por la enfermedad.
Pues bien, en el caso de la infancia, estas medidas se deben extremar por cuanto
ese período de edad es en el que más se depende de los que rodean al sujeto y
del propio ambiente físico. La niñez tiene unas limitaciones para la vida autónoma
que han de ser subvenidas por los adultos y por la sociedad en su conjunto. De
ahí que cuando se diseña un hospital infantil, sea necesario tener muy en
cuenta esas necesidades, no sólo en sus aspectos estructurales o constructivos
sino, y muy especialmente, de organización.
Ciertamente no será lo mismo una unidad de recién nacidos que una de lactantes
o de preescolares o de adolescentes. Las de estos últimos se pueden asemejar más
a las de adultos. Aquí sólo haré referencia, pues, a las de los otros tres
grupos en que habitualmente se divide la hospitalización infantil. Siempre habrá
que tener muy en cuenta que los niños no suelen mantenerse en la cama, salvo
cuando tienen una grave afectación del estado general, en los períodos pre y
postoperatorios inmediatos, y si el aparataje necesario para su tratamiento
obliga a su permanencia encamados.
Aspectos estructurales
El hospital infantil debe ocupar un edificio aparte del general o, cuando esto
no es posible, tener su ubicación completamente separada del resto de las zonas
de hospitalización, si acaso, unida a la zona de maternidad formando un bloque
autónomo materno-infantil. El ideal es que incluso los servicios generales como
laboratorio y técnicas de imagen sean independientes de los utilizados para
adultos. De ese modo, los niños no tienen que compartir esperas ni otras
circunstancias con aquéllos.
Esto es más evidente cuando se trata de los servicios de dietética y las
correspondientes instalaciones para la elaboración de los alimentos. Las edades
de lactancia y primera infancia exigen la existencia de secciones de biberonería
y otros alimentos en forma de presentación especial, completamente distintos a
cualquier otro régimen dietético, y muchas veces con variaciones puntuales a
lo largo de la jornada, a los que no es factible aplicar una norma de preselección
diaria como se hace con los demás menús de los pacientes.
El entorno en que se desenvuelve la hospitalización de los niños debe contar
con espacios amplios bien iluminados, a ser posible de forma natural, y
ventilados. Las habitaciones se diseñarán con la idea de que el niño estará
generalmente acompañado de alguno de sus padres y en ocasiones de más de un
familiar. Las mesillas y el resto del mobiliario carecerán de partes con las
que el pequeño pueda lesionarse en sus juegos; además, deben ser lo
suficientemente espaciosas para permitir que se depositen los numerosos juguetes
que es corriente que el niño tenga a su alcance constante.
La decoración de habitaciones, pasillos y otros lugares de uso común será
adaptada a un ambiente infantil, con dibujos y otros elementos similares a los
que el niño está acostumbrado a ver en su casa. Una buena idea es utilizar
dibujos realizados por los propios niños o por otros hospitalizados con
anterioridad, tanto con representaciones de la vida cotidiana en el hospital
como con temas libres.
Siendo la intención que el niño se sienta lo menos desplazado posible de sus
actividades habituales, en el hospital infantil se establecen varios espacios en
los que pueda desenvolverlas, siempre, claro está, que su estado de salud lo
permita a juicio del personal médico.
Uno de la mayor importancia es la escuela. La legislación en materia educativa
establece la creación de las denominadas Unidades Escolares de Apoyo que
atenderán al alumnado de Educación Primaria y Secundaria que se encuentre
hospitalizado. Su principal misión es asegurar la continuidad del proceso de
enseñanza y aprendizaje y evitar el desfase escolar que pudiera derivarse de su
situación. Además, favorecen la integración socioafectiva de los alumnos
hospitalizados, fomentan la utilización del tiempo libre y facilitan la
incorporación del alumnado enfermo a su centro educativo una vez transcurrido
el periodo de convalecencia. Esta atención la prestan profesores titulados de
los distintos grados de educación.
Biblioteca, videoteca, salas de ordenadores, son otros espacios disponibles en
la mayoría de los hospitales infantiles. Para los niños en edad preescolar se
habilitan salas de juegos –"piscinas de bolas", toboganes, etc.–
si se ha tenido en cuenta al proyectar los espacios.
Asimismo en algunos centros se dispone de un salón-teatro donde pueden
realizarse representaciones teatrales, de títeres, etc. a las que asisten los
niños con sus familiares o acompañantes.
Actividades especiales
Diversos grupos de voluntariado social se ocupan de acudir al hospital infantil,
generalmente en horario de tarde, para ofrecer a los niños actividades lúdicas
–juegos, cuentacuentos, lecturas, manualidades–. Uno de estos grupos, con
una destacada presencia en muchos hospitales, es la Fundación Theodora, creada
hace varias décadas en Suiza pero con presencia hoy en casi todos los países
de Europa, que reúne a payasos con una especializada dedicación a los niños
hospitalizados: sus personajes, vestidos para esta situación, reciben el nombre
de "Doctores Sonrisa" y son muy celebrados por los pequeños
pacientes.
En algunas fechas señaladas del año, como la Navidad, acuden al hospital los
bomberos –que realizan demostraciones acrobáticas ante los niños–; también
jugadores de los equipos de fútbol y baloncesto de la ciudad con regalos de
camisetas, balones, fotografías dedicadas y toda clase de obsequios. En la
festividad de Reyes es costumbre organizar una visita de los Reyes Magos –a
veces incluso precedida de una cabalgata más o menos aparatosa– que pasa cama
por cama llevando algún juguete a cada niño.
Con todo, es el día a día el que debe marcar la diferencia entre el modo de
estancia en el hospital de un niño y un adulto, y eso lo hacen todos y cada uno
de los profesionales sanitarios que desempeñan su labor en el hospital
infantil. Hay una verdad de Perogrullo que dice que para trabajar con la
infancia es necesario e imprescindible que a quien lo hace le gusten los niños
y sienta por ellos una especial predilección a la hora de optar por ese trabajo
dentro del amplísimo campo de la Sanidad.
Cualquiera que visite uno de estos hospitales se dará cuenta inmediata de esas
diferencias y quizá en un primer momento, si tiene una idea preconcebida de lo
que es un centro hospitalario, se sorprenda del bullicio que allí reina, con niños
correteando por los pasillos, cochecitos de juguete y muñecos que hay que ir
sorteando para entrar en las habitaciones, canciones infantiles sonando en
cassettes y un personal que, sin descuidar la atención profesional, no duda en
ponerse a jugar con alguno de los chiquillos. La infancia, los niños son así,
aunque la enfermedad y muchas veces el sufrimiento estén entre ellos. Y así
queremos los pediatras que siga siendo.