murciapediatrica.com
Enfermería de
la infancia Ir a página
principal
|
http://www.um.es/eu-enfermeria/
( Enlace con Escuela Universitaria de Enfermería.
Universidad de Murcia)

Reunió
n de enfermería, a
finales de los 70, en el salón rojo de la Arrixaca - I
Jornadas Nacionales de Enfermería Pediátrica. Hospital Virgen Arrixaca.
Qué duda cabe, la
pediatría no sería nada sin ellos y ellas, los efectivos de la enfermería de
la infancia. Son los vigilantes, cuidadores, sustitutos paternos, los segundos
pediatras (que no los pediatras segundos), los artífices de la administración
terapéutica y auxiliares de los diagnósticos que se pasan por alto y por arte
de magia a muchos Pediatras. Son el punto de contacto entre la administración y
el médico, entre el médico y el niño, entre el niño y los padres, entre los
padres y el pediatra. Demasiado trabajo y también demasiada responsabilidad que
a veces no es reconocida por nadie. Saben hacer muchas cosas, tanto en hospital
como fuera de él, y las saben hacer muy bien. A ell@s les debe la sociedad y la
medicina bastantes reconocimientos. Algunos compañeros pediatras ya lo han
dicho en público muchas veces y ahora lo repetimos aquí: la enfermería
infantil es el alma silenciosa de la Pediatría, la fuerza de choque del
escuadrón sanitario.
EL
SINDICATO DE ENFERMERÍA, SATSE, PROPONE CURSOS DE ÁRABE PARA ATS Y MÉDICOS
Enfermeros y médicos
aprenden árabe para atender mejor a los inmigrantes
. El Sindicato de Enfermería Satse
imparte un proyecto dentro de su área de formación, para preparar a médicos y
enfermeros a comunicarse con la población inmigrante magrebí,
mediante la enseñanza técnica del árabe. Según José Antonio Blaya,
secretario del Sindicato, estos cursos se darán por la situación de los
centros sanitarios, donde no existen traductores. Con los cursos de árabe
habrá mayor seguridad, tanto para el paciente como para el profesional, en la
relación clínica entre ambos.



|
ASOCIACIONES NACIONALES DE
ENFERMERÍA PEDIÁTRICA |
Asociación Española de Enfermería de la
Infancia Escuela de
Enfermería Universidad de Murcia Campus Universitario de
Espinardo 30100 ESPINARDO
(Murcia) ESPAÑA |
Asociación Española de Enfermería en
Pediatría C/ Comandante Zorita, 46, 6.º 28020
MADRID ESPAÑA |
Sociedad Española de Enfermería de la
Infancia C/ Ricardo Gil, 13, 2.º 30003
MURCIA ESPAÑA |
Asociación Nacional de Enfermería de Cuidados Intensivos,
Pediátricos y Neonatales Balmes, 391, 4t 3.ª ESPAÑA
|

Experto
en Enfermería Pediátrica
Master -
A Distancia - A Distancia - 1175 € Descuento
- Formación Alcalá
Auxiliar
de Enfermería Especialista en Enfermería Pediátrica.
Formacion Especia
Postgrado -
A Distancia - A Distancia - 130 € - Aula Magna (Cursossanitarios.Org)
Enfermera/o
Especialista en Enfermería Pediátrica. Formacion
Especializada
Postgrado -
A Distancia - A Distancia - 130 € - Aula Magna (Cursossanitarios.Org)
Urgencias
para Enfermeria Pediatrica. Formación
Especializada
Postgrado -
A Distancia - A Distancia - 130 € - Aula Magna (Cursossanitarios.Org)
Infermeria
Pediàtrica en el Medi Hospitalari
Postgrado - Barcelona
- Presencial - 1552 € - E.U. D'infermeria I
Fisioteràpia. Url
Infermeria
Pediàtrica en Atenció Primària
Postgrado - Barcelona
- Presencial - 1552 € - E.U. D'infermeria I
Fisioteràpia. Url


Entrevista
a Máximo
González Jurado. “La enfermería ha dejado de ser una profesión al servicio
de otra para convertirse en una profesión al servicio de la sociedad”.La
profesión de enfermería está viviendo estos días momentos de especial
relevancia que determinarán el futuro más próximo de esta profesión. Para
conocer mejor la evolución de las cuestiones más candentes en el seno de la
organización azprensa.com ha hablado con su presidente, Máximo González
Jurado, quien ha valorado muy positivamente los avances que están teniendo
lugar en toda España en torno a los profesionales sanitarios.
¿Por qué es tan importante para los profesionales de la Enfermería la
aprobación del decreto de Especialidades?
Para la enfermería la aprobación y desarrollo de sus especialidades resulta
vital por una sencilla razón: porque son imprescindibles para poder llevar a
cabo nuestro trabajo asistencial diario con verdadera calidad y garantía de
seguridad para nuestros pacientes.
No tiene lógica alguna que, hoy en día, en una sociedad moderna como en la que
vivimos, no sea imprescindible que, para trabajar en determinadas áreas críticas
y fundamentales para la salud, los profesionales de enfermería no tengan que
ser especialistas. Es decir, que dispongan de una formación específica
avanzada y una determinada experiencia antes de entrar a formar parte de un
servicio sanitario donde en cada acción que se lleva a cabo, por pequeña que
sea, está en juego la vida de los pacientes. Nadie con sentido común puede
discutir que las unidades de vigilancia intensiva no pueden estar en manos de
enfermeras sin la experiencia suficiente. El mismo caso ocurre cuando se trata
de cuidados oncológicos, cuidados paliativos, situaciones de emergencia y catástrofes,
atención geriátrica y sociosanitaria, quirófanos, atención obstétrico-ginecológica,
pediatría, salud mental, salud laboral o atención primaria.
Un estudio realizado por la Universidad de Harvard donde participaron más de
8.000 hospitales americanos ha venido a demostrar científicamente que la
especialización de enfermeras repercute directamente en la calidad de la
asistencia sanitaria. La conclusión de dicho estudio es tan ilustrativa que la
hemos convertido en el lema de la que ha sido nuestra campaña de comunicación
a favor de las especialidades de enfermería: “Más enfermeras especialistas:
más vidas salvadas”.
Cabe también destacar que hace unos meses realizamos una macroencuesta en la
que participaron más de 4.500 enfermeros y de la que se desprende que el
desarrollo de las especialidades es el tema prioritario para el 98 por ciento de
ellos. Esto es lo que la profesión defiende y quiere, y los responsables de la
profesión tenemos la obligación de dar respuesta a estas demandas.
¿Cuáles son las dificultades e impedimentos con los que se está
encontrando esta iniciativa que se ha convertido ya en reivindicación histórica
de todos los organismos e instituciones de este ámbito profesional?
Hoy en día las especialidades de enfermería no tienen impedimento alguno. Tras
una intensa campaña de comunicación y la movilización histórica de toda la
profesión, el pasado mes de noviembre la Organización Colegial de Enfermería
llegó a un acuerdo con el Ministerio de Sanidad y Consumo que ha supuesto la
agilización del proyecto y la aprobación inminente de un nuevo Real Decreto de
Especialidades de Enfermería. Este texto normativo responde a las necesidades
del Sistema Nacional de Salud y respeta nuestros tres puntos irrenunciables: un
catálogo de especialidades acorde con las necesidades del sistema, un sistema
de formación por residencia tipo MIR y la vinculación de cada especialidad con
el puesto de trabajo.
¿Qué va a cambiar con la introducción de esta medida?
El cambio más importante y fundamental está en la calidad del Sistema Nacional
de Salud que va a experimentar un importantísimo incremento con las
especialidades de enfermería. Tenga en cuenta que el desarrollo de nuestras
especialidades va a garantizar que en aquellas áreas fundamentales para la
salud el profesional de enfermería que atienda a los pacientes sea un
profesional con una formación muy intensa, en su doble vertiente teórico-práctica,
adquirida a través de un tiempo dilatado de experiencia asistencial en este área.
Con respecto a los profesionales de enfermería va a suponer que para acceder a
la especialidad sea necesario llevar a cabo una formación de especialista a
través del sistema de residencia en hospitales y centros de salud que tengan la
condición de “Unidad Docente acreditada para la formación especializada”
durante un periodo de tiempo determinado. Para poder acceder a la formación
como enfermero residente. Para ello, será necesario que supere una prueba anual
de carácter estatal que ordenará a los aspirantes “de acuerdo con los
principios de mérito y capacidad que demuestren”. Una vez obtenida la plaza,
la formación de enfermero especialista se realizará por el sistema de
residencia en estas unidades docentes acreditadas, a tiempo completo y con un
contrato de trabajo en virtud de su condición de residentes.
A lo largo de este tiempo, el enfermero va a realizar una práctica profesional
programada y tutelada conforme a lo previsto en un programa formativo para
obtener los conocimientos, técnicas, habilidades y actitudes propias de la
correspondiente especialidad, de forma simultánea a la progresiva asunción por
el residente, de la responsabilidad inherente al ejercicio autónomo de la
misma.
Además de las especialidades, ¿cuáles son las demandas más importantes
del sector?
La Organización Colegial de Enfermería de España se ha comprometido con seis
asuntos pendientes que son de suma importancia para nuestros profesionales: La
aprobación definitiva por parte del gobierno de las especialidades de enfermería;
el desarrollo en todo el país de una carrera profesional única e igual para
todas las enfermeras; conseguir una remuneración digna para la profesión -
porque si en 1985 el equivalente del sueldo del enfermero era el 85% de el del médico,
hoy este porcentaje es solo de 45% lo que supone una terrible injusticia-; y la
necesidad de que el Gobierno y la Administración pongan en marcha cuanto antes
todas las medidas necesarias para garantizar al máximo la protección de los
riesgos laborales de los enfermeros y todos los profesionales sanitarios,
principalmente de los pinchazos accidentales, las agresiones físicas y las
enfermedades mentales.
Nosotros apostamos por lo que denominamos el Decálogo de la Enfermería Española
que supone, a su vez, conseguir que en 2010 los enfermeros españoles puedan
acceder a las nuevas titulaciones de grado, master y doctorado consecuencia del
nuevo espacio europeo de educación superior. En definitiva y como reconoce la
legislación más reciente, profesionales facultativos, que puedan realizar su
trabajo con autonomía y responsabilidad propia; con funciones de asistencia,
docencia, investigación y gestión; que dispongan de una carrera profesional única
e igual para todos; estén protegidos de sus riesgos laborales: físicos, psíquicos
y biológicos, realicen su trabajo en condiciones laborales que disminuyan la
actual sobrecarga asistencial y garanticen el cien por cien de la cobertura de
sus plantillas; y garanticen la buena práctica de la profesión, la seguridad
de los pacientes y su propia seguridad jurídica.
La política sanitaria está siendo uno de los temas más candentes en la
actualidad española, ¿cómo valora el Presidente del Consejo General de
Enfermería el panorama sanitario actual en España? ¿Qué cambios se han
producido con respecto a la etapa anterior?
Estamos en un momento verdaderamente clave para nuestro sector. Los últimos años
han sido enormemente productivos en materia de legislación sanitaria. Por fin
han visto la luz leyes que, durante mucho tiempo, estuvieron aparcadas y, en
concreto, las Leyes de Ordenación de las Profesiones Sanitarias y del Estatuto
Marco. Normas éstas que, junto con la Ley de Cohesión y Calidad del Sistema
Nacional de Salud, requieren ahora de un desarrollo cuya demora no debiera
producirse si realmente queremos ser fieles a los principios de accesibilidad,
equidad y solidaridad que constituyen el valor fundamental de nuestra Sistema
Nacional de Salud.
Si no somos capaces, y en esto el liderazgo del Ministerio de Sanidad y Consumo
es verdaderamente fundamental, de poner en marcha ese proceso que ha de partir
del relevante papel del Consejo Interterritorial en materia de cohesión y
fijación de criterios que armonicen al conjunto del sistema, corremos el
peligro de encontrarnos ante diecisiete modelos diferentes con su
correspondiente riesgo para profesionales y pacientes.
Desde esta perspectiva estimo prioritario la creación de una seie de comisiones
previstas en las mencionadas leyes, tales como el Foro Profesional, la Comisión
Consultiva, la Comisión de Formación Continuada y, por supuesto, el Consejo
Nacional de Especialidades en Ciencias de la Salud.
España se encuentra a la cabeza de los países con mayores problemas en la
prevención de riesgos laborales. En el sector de la enfermería, ¿cuál es el
grado de incidencia de accidentes, bajas o maltratos físicos y/o psicológicos?
Los profesionales sanitarios siempre hemos estado frecuentemente expuestos a
riesgos laborales muy serios, en este sentido destacan especialmente, por la
gravedad de sus consecuencias, aquellos derivados de los pinchazos accidentales.
Los estudios científicos llevados a cabo en materia de medicina preventiva
avalan la lucha iniciada desde hace ya más de una década por la Organización
Colegial de Enfermería a favor de la implantación de dispositivos de
bioseguridad que reducen este riesgo al mínimo. Pero es que, además, cabe
destacar que según el estudio realizado por la Sociedad Española de Medicina
Preventiva el resultado final de la implantación de estos dispositivos supondría
un importante ahorro para el sistema sanitario teniendo en cuenta se ahorraría
el coste derivado de cada pinchazo accidental.
Es este un tema hacia el que, tanto el Ministerio de Sanidad y Consumo, como las
Consejerias de Sanidad de las Comunidades Autónomas, han dado muestras de
receptividad. La primera vez que tuve ocasión de reunirme con la ministra de
Sanidad y Consumo, Elena Salgado, el pasado mes de julio uno de los temas que
traté con ella fue precisamente este y el resultado ha sido que la ministra
llevó el tema al Consejo Interterritorial celebrado en septiembre y acordó
destinar fondos del propio ministerio para financiar un proyecto piloto que
valorase la eficacia de estos dispositivos en 17 hospitales de España, es decir
un centro por cada Comunidad Autónoma.
A esta iniciativa se ha sumado también la Comunidad de Madrid que ha ido más
allá que el ministerio puesto que ha hecho pública su intención de implantar
estos dispositivos en los centros sanitarios – es decir tanto en atención
hospitalaria como en atención primaria- de toda la Comunidad Autónoma. Esta
implantación incluye también un proyecto piloto previo en dos hospitales de
Madrid (el Hospital Clínico San Carlos y la Fundación Hospital de Alcorcón) y
diez centros de atención primaria. Además esta iniciativa incluye un proyecto
de formación de los profesionales en la utilización de estos dispositivos.
Por otro lado hay que destacar otros riesgos laborales a los que los enfermeros
estamos frecuentemente expuestos como las cada vez más frecuentes agresiones físicas
y psicológicas y las enfermedades mentales derivadas de las condiciones de
trabajo en las que los profesionales tienen que desarrollar su trabajo.
La violencia contra el personal sanitario ha pasado en muy poco años de ser
algo anecdótico a un problema de extrema gravedad. La frecuencia y gravedad de
las agresiones ha llevado los profesionales y a algunas comunidades autónomas a
reaccionar rápidamente y crear protocolos y planes de actuación ante este tipo
de situaciones. No obstante hasta el momento no se está trabajando a nivel
nacional ni existe el compromiso de todas las administraciones para estudiar las
medidas oportunas para erradicar el problema. Este es un problema tan novedoso
que por el momento no hay estudios científicos que cuantifiquen su gravedad. A
pesar de ello sí sabemos que cada vez son más frecuentes las agresiones tanto
físicas como verbales a todo el personal sanitario, y los enfermeros el
colectivo que más frecuentemente lo sufre. En este sentido es necesario que
gobierno y comunidades autónomas sean conscientes de ello y se pongan a
trabajar de forma inmediata porque los profesionales lo están pasando
verdaderamente mal.
Según los primeros estudios realizados por la Comisión de Estudios de la
Violencia laboral del Consejo General de Enfermería, uno de cada tres
enfermeros ha sido agredido en el lugar de trabajo a lo largo del presente año.
Asimismo uno de cada cuatro enfermeros ha sido testigo directo de una de estas
agresiones. En cuanto a los responsables de las agresiones son, en primer lugar
los propios pacientes (49,5%), seguidos de sus familiares y acompañantes
(29,5%). Asimismo, la causa de la agresión es fundamentalmente la frustración
de no ver satisfechas sus expectativas de atención del personal sanitario en
cuanto a tiempos y pruebas diagnósticas.
Cabe destacar que la frecuencia de las agresiones es tal que un altísimo
porcentaje de los enfermeros que la sufren opta por no presentar denuncia
alguna. Los enfermeros están viendo las agresiones físicas y verbales como
algo más dentro del día a día de su trabajo y eso es algo que sus
representantes ante la administración no podemos permitir que ocurra.
Según los datos arrojados por los primeros estudios realizados por la comisión
de expertos del Consejo General de Enfermería, la violencia laboral y las
agresiones de los pacientes y familiares contra los profesionales sanitarios es
un fenómeno cada vez mas frecuente y de gran gravedad que precisa de una
actuación inmediata por parte de las administraciones autonómicas y central.
Cabe destacar que algunas Comunidades Autónomas han sabido reaccionar rápidamente
y empezar a trabajar con los profesionales en la adopción de medidas para
prevenir esta lacra. Cabe destacar especialmente a la Comunidad de Madrid que el
año pasado publicó una Orden para la elaboración de planes de prevención y
atención frente agresiones y situaciones conflictivas en los centros de salud,
Cataluña está también trabajando en esta línea.
Por otro lado es significativo que la incidencia de enfermedades mentales en el
personal de enfermería a causa de las condiciones laborales en las que debe
desempeñar sus funciones es cada vez mayor. La sobrecarga asistencial que debe
de soportar el personal de enfermería es terriblemente elevada, asimismo en
muchas comunidades autónomas no se contrata personal para cubrir las bajas de
los profesionales que están de vacaciones y enfermos lo que lleva a las
enfermeras a situaciones al limite en el cuidado de los pacientes. Estas
condiciones laborales unidas a los factores anteriormente expuestos como son la
falta de recursos para evitar pinchazos accidentales y las cada vez más
frecuentes agresiones físicas y verbales de los pacientes está generando un
alto índice de estrés entre las enfermeras que con el tiempo deja paso a
crisis de ansiedad, ataques de pánico y, en algunos casos, depresión, lo que
acarrea la consecuente baja laboral que vuelve a no ser sustituida por otro
profesional, algo que sucede en perjuicio de los compañeros de la enfermera que
se ven sometidos a un mayor estrés iniciando de nuevo el proceso. Asimismo,
cabe destacar que la enfermería es el personal sanitario que sufre con mayor
incidencia el síndrome burn out o síndrome de estar quemado.
Las administraciones no han sido conscientes hasta hace muy poco de la
importancia de cuidar a los cuidadores, de controlar la incidencia de
enfermedades mentales en un colectivo donde el estrés y la ansiedad son ya
parte implícita de su trabajo. En este sentido, cabe destacar dos iniciativas
que están ya en marcha: los proyectos PAIME y PAIPSE. El proyecto PAIME está
siendo desarrollado por los Colegios de Enfermeros y Médicos de Barcelona y están
dedicados a atender y tratar enfermedades y adicciones de los sanitarios desde
el más absoluto anonimato y rigor profesional
¿Existe algún sector concreto que presente especial número de incidencias
a este respecto? (pinchazos, contagios, agresiones...)
Según datos del estudio EPINETAC los lugares donde más frecuentemente se
producen los pinchazos accidentales son principalmente los quirófanos (30%),
seguidos del área médica (20%), Urgencias (11%) y Cuidados Intensivos (9,5%).
Con respecto al lugar donde tienen lugar las agresiones son los servicios de
urgencias hospitalarias los que mayor riesgo suponen (47% de los incidentes),
seguidos de los centros de atención primaria (27,5%) y las plantas de
hospitalización (15%).
¿Existe sentimiento de infravaloración del trabajo del enfermero respecto
de médicos y doctores o la valoración a la profesión se considera correcta?
La profesión de enfermería, históricamente, ha estado muy vinculada a la
profesión médica. Esa es una realidad que, con el paso del tiempo, el
desarrollo de la propia profesión enfermera, las respuestas que nuestra profesión
ha venido dando a las nuevas necesidades de salud y, con ello, la aparición de
una legislación acorde con todos estos antecedentes nos lleva a que, a día de
hoy, la enfermería haya dejado de ser una profesión al servicio de otra para
convertirse en una profesión al servicio de la sociedad.
Quiero decir algo que, para mí, es relevante. Médicos y enfermeros constituyen
el núcleo central de las profesiones sanitarias. Y solo trabajando juntos, como
equipo multidisciplinar y desarrollando las funciones propias que la ley
atribuye a cada uno desde la especificidad, la autonomía y la convicción de
que tenemos una responsabilidad compartida a la hora de cuidar de las personas
podremos conseguir los objetivos de excelencia profesional que ambos colectivos
hemos asumido.
Si uno lee las encuestas de satisfacción de los pacientes, siempre aparece la
enfermería en los más altos niveles de calidad percibida. Es cierto que esto
no se corresponde aún con cuestiones tan importantes como el reconocimiento
salarial que, como decía anteriormente, se ha desplazado de forma escandalosa
con respecto a las retribuciones médicas. Por otra parte, debo hacer una
reflexión de carácter más intelectual diciendo que el cuidado no es,
precisamente, una de las cuestiones que nuestra sociedad sitúe entre los
valores prioritarios. La sociedad de consumo, en la que estamos cada vez más
inmersos, tiende a reconocer otros valores más epidérmicos, aquellos que
caracterizan lo que E. Fromm denominaba “la cultura del escaparate”.
Hace pocos días partió la enfermera número 1000 a trabajar en un centro
hospitalario inglés. Desplazarse a otros países para trabajar está siendo una
constante en la actualidad de los profesionales sanitarios en España. ¿Por qué
se produce este fenómeno?
Muy sencillo, por dos razones. La primera es que en España salen anualmente más
enfermeras de las que necesita el sistema. La segunda razón responde a lo que
está ocurriendo en algunas Comunidades Autónomas de España y se denomina
sobrecarga asistencial y supone que, las administraciones responsables de
prestar la asistencia sanitaria, dan prioridad al ahorro de costes frente a la
salud física y psíquica de los profesionales sanitarios que prestan asistencia
en dichos servicios. Es decir que, existiendo como existe un exceso de
profesionales, se da también la circunstancia de que no se contrata el número
de enfermeras necesario para dar una asistencia de calidad.
La emigración de enfermeras se debe a que, al haber más profesionales que
puestos de trabajo, existe un alto índice de paro. La necesidad de tener un
trabajo es la causa por la que muchos profesionales españoles deciden ir a
trabajar fuera de su país, fundamentalmente al Reino Unido, Italia, Francia y
Portugal. Estos son países muy exigentes con la calidad de sus profesionales
sanitarios y están muy satisfechos con el trabajo de las enfermeras españolas,
tanto que han diseñado programas para darle a las enfermeras españolas todas
las facilidades necesarias para que el ir a trabajar a un país extranjero,
lejos de sus casas, familias y hogares sea lo menos traumático posible. Esta
circunstancia viene a avalar la calidad y excelencia de las enfermeras españolas
así como de su formación universitaria.
¿Son los profesionales españoles un referente en Europa por su preparación
y capacidades?
Sí lo son. Prueba de ello es que los principales focos de migración de
enfermeras españolas - Inglaterra, Gran Bretaña, Italia y Portugal – dan
prioridad absoluta a la contratación de profesionales españoles frente a los
del resto de la Unión Europea. Por experiencia propia le puedo asegurar que la
preparación de las enfermeras españolas es excelente, y gracias a la próxima
aprobación de las especialidades de enfermería probablemente pase a ser la
mejor del mundo. Tenga usted en cuenta que según la OMS somos el séptimo mejor
sistema sanitario del mundo y eso es gracias, fundamentalmente a los recursos
humanos, es decir a los profesionales sanitarios.
¿Cuál es la valoración del Consejo General de Enfermería y de los
sindicatos respecto a este fenómeno? ¿Positiva o negativa?
Nuestra valoración no puede ser positiva. La migración masiva se da porque las
enfermeras no encuentran trabajo en su país. Créame que por muy bien valoradas
que estén las enfermeras que viajan a estos países, todas ellas estarían
mucho más contentas trabajando en España. Salvo aquellos casos puntuales donde
las enfermeras buscan aprender idiomas o tener la experiencia de vivir en otros
países, la mayoría de ellas lo que quiere es trabajar y, como no lo pueden
hacer en España se van fuera.
Que de este fenómeno se desprenda la magnífica preparación de las enfermeras
españolas no sirve para justificar lo que hay detrás: escasez y precariedad de
empleo.
La Organización Colegial de Enfermería somos europeístas y estamos a favor de
la libre circulación de profesionales, no obstante, nuestro posicionamiento no
puede ser otro que el de apostar por un escenario en el que los enfermeros españoles
puedan acceder a un empleo de calidad y desarrollar sus funciones en las mejores
condiciones posibles. Todo esto al margen de que sea imprescindible garantizar
que aquel enfermero que quiera viajar a otros países, conocer otras culturas y
obtener nuevas experiencias trabajando allí, pueda hacerlo en una Europa sin
barreras y con libre circulación de profesionales.
¿Qué le pide Máximo González al año 2005?
Mucha salud, porque resulta fundamental para que pueda seguir trabajando duro en
favor de que la enfermería española reciba el reconocimiento que se merece, de
acuerdo con el importante trabajo que desarrollan sus profesionales día a día.
Un trabajo que resulta imprescindible para que nuestro sistema sanitario
funcione y además sea el séptimo mejor del mundo.
Aunque, si me lo permite, también le pido al año 2005 la publicación en el
BOE del Real Decreto de Especialidades cuanto antes, así como todas las
acciones necesarias para que comience a desarrollarse de inmediato.
Fundamentalmente por el bien del Sistema Nacional de Salud y de los ciudadanos
que van a ser los principales beneficiarios de nuestras especialidades, pero
también por los 220.000 enfermeros que trabajamos en España y que nos hemos
ganado la especialidad con nuestro trabajo y nuestra preparación.
Fuente: Entrevista realizada para azprensa.com y publicada en este diario el
27 de enero de 2005.

El Real
Decreto de Especialidades de Enfermería supone que los enfermeros deberán
estar en posesión de un título oficial de especialista para poder prestar
asistencia sanitaria en una de las siete áreas de la salud contempladas
en el texto legal. Madrid, 7 mayo 2005 (azprensa.com)
El Boletín Oficial del Estado ha publicado definitivamente el Real Decreto de
Especialidades de Enfermería, un texto normativo que viene por fin a adecuar la
asistencia que prestan diariamente los enfermeros a la realidad sanitaria, donde
la calidad y la seguridad de los pacientes exigen la especialización de los
profesionales en los diferentes campos de la salud. La entrada en vigor del Real
Decreto de Especialidades de Enfermería se producirá mañana sábado, lo que
supondrá que los enfermeros habrán de tener un título oficial de especialista
para poder prestar asistencia sanitaria en una de las siete áreas de la salud
contempladas en el texto legal: Enfermería Obstétrico-Ginecológica
(matronas), Enfermería de Salud Mental, Enfermería Geriátrica, Enfermería
del Trabajo, Enfermería de Cuidados Médico-Quirúrgicos, Enfermería Familiar
y Comunitaria y Enfermería Pediátrica.
Para el presidente del Consejo General de Enfermería de España, Máximo González
Jurado, “hemos conseguido la que ha sido nuestra principal reivindicación en
los últimos 20 años, una reivindicación cuyo objetivo principal era prestar
nuestros cuidados con la mejor calidad asistencial posible y garantizando al máximo
la seguridad clínica de los pacientes”. Con respecto al futuro inmediato de
las especialidades, González Jurado destacó que queda todavía mucho trabajo
por hacer para que las especialidades de enfermería hoy publicadas sean una
realidad cuanto antes para los pacientes. “En el Consejo General de Enfermería
estamos trabajando duramente en dos frentes: procurar el desarrollo inmediato
del real decreto e informar a todos los enfermeros españoles de cómo les va a
afectar este texto legal y qué tienen que hacer para obtener el título de
especialista”.
Implantación de las especialidades en todo el SNS
En lo relativo al desarrollo de las especialidades de enfermería, González
Jurado destacó que están trabajando ya conjuntamente el Consejo General, los
consejos autonómicos y los colegios provinciales para facilitar al máximo la
implantación de las especialidades en todo el Sistema Nacional de Salud (SNS).
“Vamos a reunirnos con todas las comunidades autónomas para poder garantizar
a los ciudadanos que van a tener acceso a los mejores cuidados enfermeros
especializados posibles y que la especialización de enfermeros en toda España
va a respetar el principio de equidad que impera en todo el Sistema Nacional de
Salud”.
El presidente de los enfermeros españoles destacó que “la publicación
definitiva de las especialidades de enfermería se va a traducir en una mejora
de la calidad asistencial y la seguridad clínica de los pacientes a muy corto
plazo”. González Jurado afirmó que la aprobación del Real Decreto de
Especialidades de Enfermería era un requisito imprescindible para que
“nuestro Sistema Nacional de Salud siguiese siendo el séptimo mejor del
mundo”, y señaló que este texto legal ha servido para unir por primera vez
en esta legislatura a todos los partidos políticos y comunidades autónomas en
favor de la mejor asistencia sanitaria posible. “Este real decreto ha supuesto
un consenso histórico de toda España. Cuenta con el beneplácito de toda la
profesión y de toda la sanidad, que desde el primer momento estuvo siempre con
nosotros. Además han dicho sí a las especialidades de enfermería el
Ministerio de Sanidad y Consumo, el Ministerio de Educación y las comunidades
autónomas, con independencia del partido político al que pertenezcan sus
gobiernos”. González Jurado destacó que también que este texto cuenta con
el apoyo incondicional de los colegios de enfermería, la Federación de
Sociedades Científicas de Enfermería y los gerentes de atención primaria y
especializada.
Catálogo de especialidades de enfermería
El texto normativo publicado va a suponer que cuando un enfermero acabe sus
estudios universitarios tendrá la oportunidad de especializarse en una de las
siete especialidades que contempla, a través de un sistema de formación en
residencia en centros hospitalarios similar al MIR. A lo largo de este tiempo,
el enfermero va a realizar una práctica profesional remunerada con un salario,
que estará programada y tutelada conforme a lo previsto en un programa
formativo para obtener los conocimientos, técnicas, habilidades y actitudes
propias de la correspondiente especialidad, de forma simultánea a la progresiva
asunción por el residente, de la responsabilidad inherente al ejercicio autónomo
de la misma. Asimismo, en el caso de los profesionales de enfermería que
dispongan ya de una sólida experiencia en el ejercicio asistencial, existen
cuatro supuestos de acceso excepcional al título de especialista contemplados
en el real decreto.
Fundamentos
del Real Decreto de Especialidades de Enfermería
Las especialidades de enfermería suponen un importante beneficio para el
sistema sanitario, la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes.Madrid,
7 mayo 2005 (azprensa.com)
Para conseguir el Real Decreto de Especialidades, ya publicado en el Boletín
Oficial del Estado (BOE) del 6 de mayo, ha sido necesario que toda la enfermería
de España, liderada por su Organización Colegial, llevase a cabo un enorme
esfuerzo. Tal y como indica Máximo González Jurado, “ha sido necesario
llevar a cabo de forma nacional una campaña informativa a la población,
gracias a la cual conseguimos el apoyo firme y decidido de todos los ciudadanos,
además los presidentes autonómicos tuvimos que visitar a todos los consejeros
de sanidad de las comunidades autónomas españolas para informarles de la
necesidad crucial de nuestras especialidades y, por último, fue necesaria una
gran concentración en Madrid donde más de 8.000 enfermeros de toda España
solicitamos al Ministerio de Sanidad que escuchase de una vez la voz de la
enfermería”.
El real decreto publicado en el BOE respeta todos y cada uno de los tres puntos
considerados irrenunciables por la Organización Colegial de Enfermería que
son: la vinculación de cada especialidad con el puesto de trabajo, el catálogo
de especialidades incluido en el proyecto de Real Decreto anterior y el modelo
de formación de especialistas que se hará a través de residencia (un modelo
similar al actual MIR). En cuanto al catálogo de especialidades de enfermería,
cabe destacar que queda mejorado por el nuevo texto normativo, ya que introduce
una nueva especialidad que la Organización Colegial de Enfermería considera
muy necesaria para el Sistema Nacional de Salud y que en su día ya se quiso
introducir en el anterior real decreto: enfermería pediátrica.
Especialidades que el proyecto contempla:
El texto normativo recoge un total de siete especialidades de enfermería.
Dos de ellas ya están actualmente vigentes:
§ Enfermería Obstétrico-Ginecológica o Matronas
§ Enfermería de Salud Mental
Las otras cinco especialidades son nuevas:
§ Enfermería Geriátrica
§ Enfermería del Trabajo
§ Enfermería de Cuidados Médico-Quirúrgicos
§ Enfermería Familiar y Comunitaria
§ Enfermería Pediátrica
Formación de un enfermero especialista (mediante residencia tipo MIR)
El texto normativo establece que la formación del enfermero especialista se
realizará por el sistema de residencia en hospitales y centros de salud que
tengan la condición de “Unidad Docente acreditada para la formación
especializada” durante un periodo de tiempo determinado. Para poder acceder a
la formación como enfermero residente será necesario superar una prueba anual
de carácter estatal que ordenará a los aspirantes “de acuerdo con los
principios de mérito y capacidad que demuestren”. Una vez obtenida la plaza,
la formación de enfermero especialista se realizará por el sistema de
residencia en estas unidades docentes acreditadas
A lo largo de este tiempo, el enfermero va a realizar una práctica profesional
remunerada con un salario, que estará programada y tutelada conforme a lo
previsto en un programa formativo para obtener los conocimientos, técnicas,
habilidades y actitudes propias de la correspondiente especialidad, de forma
simultánea a la progresiva asunción por el residente, de la responsabilidad
inherente al ejercicio autónomo de la misma.
El programa formativo de las especialidades de enfermería se desarrollará a
tiempo completo y, mientras dure, los enfermeros residentes estarán sujetos a
evaluación continuada. El nuevo real decreto contempla que los enfermeros
residentes formalizarán con el servicio de salud o con la entidad responsable
un contrato de trabajo. Asimismo, cabe destacar que para los casos de enfermeros
que dispongan ya de una sólida experiencia en el ejercicio asistencial, el
proyecto normativo contempla cuatro supuestos de acceso excepcional al título
de especialista.
Número de plazas para la formación de enfermeros especialistas
Según el texto del real decreto, la oferta de plazas de cada convocatoria será
limitada y se fijará previo informe del Ministerio de Educación y Ciencia y un
órgano que se va a crear tras la publicación del Real Decreto de
Especialidades que es el Consejo Nacional de Especialidades en Ciencias de la
Salud. La decisión del número de plazas la tomarán atendiendo a las
propuestas realizadas por las comunidades autónomas, a las necesidades de
especialistas del sistema sanitario y a las disponibilidades presupuestarias. En
todo caso, la oferta especificará por separado las plazas de formación a
adjudicar en el sector público o de cobertura pública y aquellas otras
financiadas por entidades privadas que hubieran obtenido la acreditación
docente.
Vía de acceso ordinaria a la formación de especialista
Para poder iniciar la formación como enfermero residente, los profesionales de
enfermería deberán ser admitidos en hospitales y centros de salud que tengan
la condición de “Unidad docente acreditada para la formación
especializada”. Para conseguirlo, va a ser necesario superar previamente una
prueba anual de carácter estatal que ordenará a los aspirantes de acuerdo con
los principios de mérito y capacidad que demuestren. Los aspirantes, siguiendo
escrupulosamente el orden que el resultado de esta prueba establezca, podrán
elegir entre las plazas que estén disponibles.
Vía de acceso excepcional a la formación de especialista
En el caso de los enfermeros que dispongan ya de una sólida experiencia en el
ejercicio asistencial existen cuatro supuestos de acceso excepcional al título
de especialista contemplados en el proyecto de Real Decreto.
1. El primero de ellos contempla el caso de los profesionales de enfermería que
acrediten un mínimo de cuatro años de ejercicio profesional en el área
asistencial de la especialidad. Estos profesionales tendrán que superar una
prueba objetiva de evaluación de la competencia en la que deberán demostrar
que tienen los conocimientos, habilidades y actitudes necesarias para ser
especialista.
2. El segundo de ellos será necesario acreditar un mínimo de dos años de
ejercicio profesional en el área asistencial de la especialidad, acreditar 40
créditos de formación complementaria y pasar una prueba objetiva de evaluación
de la competencia en la que deberán demostrar que tienen los conocimientos,
habilidades y actitudes necesarias para ser especialista.
3. El tercero de ellos sería el caso de los enfermeros que pudiendo acreditar
al menos dos años de ejercicio profesional en el área asistencial de la
especialidad elegida, dispongan de un título de postgrado universitario no
inferior a 20 créditos o 200 horas que esté relacionado con la especialidad a
la que quieran acceder. Estos profesionales podrán acceder igualmente a la
prueba de evaluación de la competencia.
4. Y, finalmente, el supuesto de los profesionales de enfermería que hayan
ejercido un mínimo de tres años como profesores universitarios en escuelas de
Enfermería impartiendo áreas relacionadas con la especialidad a la que quieran
acceder y dispongan de al menos un año de ejercicio profesional, realizando
actividad asistencial en este mismo ámbito. Ellos también tendrán acceso a la
prueba de evaluación de la competencia, obligatoria en todos los casos.