|

Es
un deber ético y legal el
prestar la ayuda posible a quién lo necesite
Es
una necesidad práctica el tener conocimientos sobre este tema
Si
tenemos en cuenta que en un gran porcentaje la morbilidad y mortalidad
infantiles son debidas a los accidentes en general, podremos hacernos
una idea acerca de la importancia de la prevención y del tratamiento de
estos accidentes. Es necesario dejar un poco de lado el terrible miedo y
la angustia vital de los padres, preocupados por los catarros, diarreas,
infecciones respiratorias, toses y
mocos de los niños. En la mayoría de los casos estos episodios
terminan en una feliz y absoluta curación. Es
mucho más interesante el comenzar a preocuparnos por algo que sí puede
dejar importantes secuelas en nuestros niños, y a veces con resultados
más funestos, como la pérdida de una vida humana.
Los
accidentes pueden ocurrir en cualquier ámbito de los muchos en que se
mueven normalmente los niños: la casa, la calle, la escuela. Hay
accidentes de todo tipo, desde atropellos, caídas, quemaduras, ingestión
de tóxicos o medicamentos, ahogamientos, etc. Muchos de ellos son
banales, afortunadamente, pero en otros casos van a marcar el futuro
desarrollo de estos niños, dando lugar a minusvalías que cambiarán
completamente su estilo de vida.
La prevención es
fundamental en el tema de los accidentes. Es preciso detectar los sitios
peligrosos, tanto en casa como en el colegio. Es imprescindible
incorporar al domicilio familiar todos los medios de evitar riesgos:
vigilando enchufes, calentadores, hornos en la cocina, accesos a
escaleras, barandillas en las terrazas, etc.
Hay
que evitar artilugios que podrían ocasionar problemas graves, como los
braseros de leña o carbón. No se pueden dejar medicamentos ni
productos de limpieza al alcance de
los pequeños. No se puede tener el calentador de gas en las
cocinas o galerías sin salida de gases. En resumen, "no
hay que dejar nunca a los niños estar solos en casa", porque
antes o después "nos la
jugarán".
Es
misión de todos el detectar en la escuela o en los parques si existen
elementos de juego que sean potencialmente peligrosos, tales como los
columpios de hierro o los toboganes sin el adecuado suelo de arena. Todo
lo que suponga un riesgo se debe poner en conocimiento de los
responsables y de las autoridades para que lo solucionen. Si conocemos
obras sin vallar, pozos sin tapar en condiciones correctas, zonas de tráfico
sin señalizar, etc, debemos de comunicarlo a los que
tienen la obligación de solucionar el problema.
Pero no sólo es conveniente la prevención, sino que alguna vez nos
puede tocar el momento de actuar ante un accidentado, y aquí si que es
preciso saber al menos lo mínimo que debemos hacer. El auxiliar a una
persona, en estado de necesidad, es un deber ético y legal, es un acto
humanitario.
Está castigada en
el Código Penal la omisión del deber de socorro por parte de cualquier
persona, no sólo de los profesionales sanitarios o de otros agentes que
tengan el deber de cumplir con esa ayuda. Además, con esta acción, nos
quedará la satisfacción moral de haber ayudado, en la medida de
nuestras posibilidades, a salvar la vida de un semejante.
Recuerda:
Si no tienes experiencia ni conocimientos sobre el problema,
mejor que se encargue otro de resolverlo.
Cualquier
persona no tiene porqué conocer cuáles son los métodos de reanimación
y cómo se actúa en estas situaciones urgentes. Sin embargo, al igual
que se hacen cursos en otras materias, a veces sin necesidad, o se
asiste a clases de
entretenimientos diversos, no estaría de más el asistir a algún curso
de socorrismo y primeros auxilios. Seguro que se adquieren en ellos unos
conocimientos de cuya posesión no nos arrepentiremos jamás.
El
primer dogma en primeros auxilios es NO
HACER NADA , no intervenir si no tenemos seguridad de lo que le
ocurre al accidentado o si no sabemos nada del tema. Así se evitan
muchos problemas y a veces de graves consecuencias, como son las parálisis
debido al movimiento del paciente con fracturas de columna o de otros
huesos del esqueleto. Al moverle el hueso fracturado se pueden comprimir
y romper nervios importantes. Por tanto, el lema es : ESTARSE
QUIETOS SI NO SE SABE bien lo que hacer.
Un segundo dogma sería el PEDIR
AYUDA. Siempre debemos solicitar ayuda de otras personas, para
así poder avisar a ambulancia, sanitarios, bomberos, etc.
En tercer lugar lo importante es MANTENER
LA CALMA, controlar la situación, evitando las aglomeraciones
alrededor del accidentado.
Es
difícil hacer una exposición de todas las técnicas para asistir a un
accidentado, por la cantidad de tipos distintos de accidentes y por la
escasez de espacio para exponerlas. Pero sí quiero hacer un pequeño
resumen de algunos puntos importantes:
1.-
En quemaduras por productos químicos, lavar abundantemente con agua.
2.-
En quemaduras por fuego, no poner productos caseros ni pomadas. Se
pueden utilizar compresas frías para aliviar el dolor.
3.-
En quemaduras o descarga por corriente eléctrica, desconectar la
corriente y si no es posible, apartar al niño del contacto con el cable
o enchufe, utilizando algún objeto de madera (silla).
4.-
En ingestión de productos cáusticos (lejía, ácido, etc), no provocar
nunca el vomito, pues quemará de nuevo la via digestiva al salir este
producto con el vómito.
5.-
En fracturas de huesos de las extremidades, dejar el miembro en la
posición en que se encuentre e inmovilizar, poniendo una tabla, por
ejemplo, y un vendaje improvisado para que no se
desplace la parte lesionada.
6.-
En traumatismos craneales, no dejar nunca dormir al niño en las
primeras horas, pues puede tener una hemorragia cerebral y permanecer
inconsciente, pensando que esta dormido, falleciendo en el domicilio. Se
debe vigilar durante 72 horas.
7.-
Si encontramos una persona en estado inconsciente, debemos colocarle
siempre con la cabeza mirando hacia un lado, para evitar que si vomita
pueda hacer una aspiración y asfixiarse. Debemos buscar si hay algún
objeto en la boca ( comida) que pueda obstruirle las vías respiratorias
y sacarlo con los dedos, llevando cuidado de no introducirlo más
adentro.
8.-
En caso de un atragantamiento con comida o frutos secos, frecuente en
algunos niños durante las comidas, debemos golpear en la espalda, y si
no reacciona, nos colocamos por detrás del niño (o lo ponemos boca
abajo sobre nuestras rodillas) y con las manos entrelazadas comprimimos
fuertemente en la zona del estómago y abdomen del paciente. De este
modo, la presión puede hacer que expulse el cuerpo extraño que le
ahogaba.
9.-
En caso de un ahogado por inmersión, debemos intentar primero que salga
el agua de los pulmones, comprimiendo el tórax. Se le coloca acostado
boca arriba, con la cabeza en posición lateral. Si hay parada cardiaca
( no latido del corazón ) y parada respiratoria ( no movimientos del tórax),
debemos proceder a la reanimación cardio pulmonar, una técnica que
todo el mundo debería saber.
Para
ello, se le ponen las manos en el centro del tórax (esternón) y se
comprime de forma rítmica, unas 70 veces por minuto, y por cada 5
compresiones del corazón se le realiza una insuflación de aire, soplándole
por la boca y manteniéndole tapada la nariz. En primer lugar debemos
mirar si la boca está libre de comida o de cualquier otro objeto, pues
si no es así no sería efectiva la reanimación.
Como
se puede comprobar, es relativamente fácil la teoría, pero la práctica
es algo más compleja. Incluso los profesionales sanitarios, habituados
a estas emergencias, nos sentimos inquietos y preocupados al realizar
actuaciones de esta clase, pero siempre hay que procurar hacerlas lo
mejor que sepamos. Igualmente, es bastante interesante para cualquier
persona el adquirir un manual, no demasiado complicado y extenso, de cómo
realizar los primeros auxilios. Leer de vez en cuando estas sencillas
maniobras de reanimación nos podrá ayudar a evitar lesiones
irreversibles y a algo tan gratificante como es el salvar
una vida.
Andrés
Nieto Conesa.
Pediatra
|